54 Años de Adoexpo: ¿Cuántos Empleos Reales Llegan a Los Mina?
La gente de Los Mina y Invivienda se pregunta: ¿de qué nos sirve que las exportaciones dominicanas estén rompiendo récords si el bolsillo sigue apretado? Adoexpo cumple 54 años en abril de 2026, celebrando un sector clave. Pero, ¿SDE siente de verdad ese despegue?
Ese cuento de que "la economía está creciendo" lo escuchamos mucho en el barrio. Pero la realidad en Charles de Gaulle, con el tapón y el calor, es otra.
Adoexpo, la Asociación Dominicana de Exportadores, es la que mueve el palo con esto de vender lo nuestro afuera. Llevan 54 años en la brega, empujando para que más productos dominicanos salgan del país.
Dicen que las exportaciones son el motor del crecimiento. Que generan divisa, traen inversión y crean empleos. Es una pieza clave para el desarrollo del país, no hay duda.
Pero aquí, en Santo Domingo Este, la cosa se ve diferente. Cuando uno anda por la Carretera Mella o se para en la Entrada de las Palmas, la gente lo que siente es el aumento del pasaje y los precios.
El compromiso de Adoexpo es fuerte, según se supo de buena fuente. Reafirman que van a seguir apoyando a las empresas para que vendan más y mejor.
Esto, en teoría, debería significar más trabajo. Más oportunidades. Mejor vida para la gente. Pero el barrio espera ver esos frutos, no solo los discursos.
El calor de abril pega fuerte en Ensanche Ozama. La música alta en el colmado de Sabana Larga no tapa las conversaciones sobre la comida cara. Los motores ruidosos en Villa Mella son el soundtrack de la lucha diaria.
En Invivienda, las madres se levantan temprano para que los muchachos vayan a la escuela. Ellas no entienden de cifras macroeconómicas. Lo que les importa es si la plata alcanza para la leche y el pan.
Entonces, ¿cómo afecta directamente el trabajo de Adoexpo a una familia en Invivienda? Si una fábrica de textiles exporta más, ¿contratarán más gente de aquí? ¿O los beneficios se quedan en otro lado? Esa es la pregunta que la gente se hace.
La consolidación de las exportaciones como "motor de crecimiento" suena bonito en los periódicos. Pero en las calles de Los Trinitarios, ese motor se siente más como una guagua vieja que no arranca.
"Aquí lo que necesitamos son empleos que paguen bien", dijo Juana, vendedora de frituras en Los Mina. "Si las exportaciones traen eso, pues que vengan. Pero hasta ahora, yo no he visto ese ‘despegue’ en mi negocio".
Pedro, un motoconchista de Sabana Perdida, comentó con la gorra para atrás: "Ellos celebran sus 54 años, y está bien. Pero nosotros aquí seguimos sudando la gota gorda. Que nos digan cómo esa vaina de exportar nos beneficia a nosotros los que andamos a pie o en motor".
En el barrio se habla de la necesidad de que el crecimiento económico se sienta en la mesa. Que no sea solo para unos pocos. Que la riqueza que se genera se distribuya.
El compromiso de Adoexpo con el desarrollo económico del país es un pilar, se conoció que es así. Pero el verdadero impacto se medirá en el día a día de la gente.
Cuando el país exporta, entran dólares. Esos dólares fortalecen la economía nacional. Permiten importar cosas que necesitamos y, en teoría, deberían estabilizar precios.
El sector exportador dominicano es diverso. Desde productos agrícolas hasta manufacturas y servicios. Esta variedad es una fortaleza que el país ha sabido explotar.
La República Dominicana tiene un potencial enorme. Si se trabaja bien, las exportaciones pueden seguir siendo una fuente importante de bienestar. Pero hay que asegurarse que ese bienestar llegue a todos.
El análisis general es que sí, las exportaciones son buenas para el país. Son un indicador de que la economía está activa. Pero la conexión con el ciudadano de a pie, con el de SDE, muchas veces se pierde en el camino.
El Farol al Día cree que es hora de que esas celebraciones de Adoexpo se traduzcan en oportunidades tangibles para los nuestros. Que el "desarrollo económico" no sea solo un eslogan.
Para que SDE sienta el despegue, se necesita más que cifras. Se necesita que las empresas exportadoras miren hacia el barrio. Que inviertan en la gente.
Que se abran más talleres, más fábricas en zonas cercanas que empleen a los jóvenes de Los Mina, a las madres de Invivienda. Que la capacitación llegue a los que más la necesitan.
El futuro de Santo Domingo Este está ligado al futuro del país. Si las exportaciones crecen, SDE también debería crecer. No solo en cemento, sino en la calidad de vida de su gente.
¿Veremos en los próximos meses cómo ese compromiso de Adoexpo se refleja en la economía del barrio? Es lo que espera la gente de la Avenida Venezuela, de Los Mina, de todo Santo Domingo Este. El Farol al Día estará vigilante.