3,000 Matas de Marihuana: ¿Justicia RD se burla de Los Mina en Abril 2026?
Un juez soltó a tres hombres acusados de montar un mega sembradío de marihuana en Ocoa. La noticia cayó como un plomo en el barrio, y la gente de Los Mina e Invivienda ya se pregunta: ¿qué significa esto para la seguridad de nosotros aquí en Santo Domingo Este?
Se supo de buena fuente que la Oficina Judicial de Atención Permanente de San José de Ocoa ordenó la libertad pura y simple de un dominicano y dos haitianos. Estos fueron agarrados en un operativo donde la DNCD desmanteló una plantación de más de 3,000 matas de marihuana.
Los nombres de los que vieron la calle de nuevo son Guillermo Amauris Casado Custodio, Jhonson Pie y Yorki Iso. El Ministerio Público los había sometido por violar la Ley 50-88 sobre Drogas, pero el juzgado dijo que el procedimiento de las autoridades violó sus garantías constitucionales.
Imagínese el ambiente en el colmado de la Av. Venezuela o en la parada de la Carretera Mella, bajo el calor de abril. La gente no para de hablar de esto, los motores pasan y el tema sigue siendo el mismo: ¿cómo es posible que suelten a gente por algo tan grande?
Esta decisión tiene a la gente de Invivienda con el Jesús en la boca. ¿Significa esto que los que se dedican al negocio de la droga tienen más facilidades para salirse con la suya? ¿Que la lucha contra el narcotráfico no va en serio cuando se trata de los peces gordos?
"En el barrio se habla de que siempre agarran a los pendejos, pero los verdaderos dueños nunca caen presos", soltó un motorista en Charles de Gaulle, mientras esperaba su turno. "La gente está en grito, esto es un relajo, ¿cómo vamos a estar seguros en Ensanche Ozama si la justicia no aprieta?", comentó una vendedora de Los Trinitarios con la cara de pocos amigos.
El abogado de los imputados, Arsenio Jiménez, dijo que sus clientes son agricultores y obreros, y que la droga no era de ellos. Aseguró que hay que investigar de quién son las matas, de quién es el terreno. Pero la verdad es que Ocoa se ha convertido en un centro de narcocultivo, con más de 15,437 plantas decomisadas en menos de un mes.
Los propietarios de los terrenos donde se encontró la plantación, según trascendió, intentaron romper el acuerdo de arrendamiento cuando se dieron cuenta de las irregularidades. Pero fueron amenazados de muerte con armas de fuego. Esto no es un juego, aquí hay gente poderosa detrás.
La preocupación en Sabana Perdida y Villa Mella es palpable. Si el sistema judicial no puede sostener los casos contra estos cultivadores, ¿qué mensaje se está enviando a los que distribuyen la droga en nuestros barrios? ¿A los que corrompen a nuestros jóvenes?
Esta situación genera un avispero, sin duda. La gente de Santo Domingo Este, que ya está cansada de la delincuencia, siente que estos fallos judiciales solo echan más leña al fuego. ¿Cómo podemos pedirle a la policía que siga arriesgando su vida si después los jueces sueltan a los detenidos por tecnicismos?
No es la primera vez que vemos esto. Casos que prometen ser un golpe fuerte contra el crimen, terminan en nada. Y al final, el que sufre es el barrio. El Almirante, Sabana Larga, todos estamos expuestos a las consecuencias.
Esta decisión del juez no solo afecta a Ocoa, sino que resuena en todo el país. El narco negocio es una cadena, y si se rompe un eslabón en la justicia, todo lo demás se debilita. La pregunta que se hacen todos es: ¿quiénes son los verdaderos cerebros detrás de estas operaciones?
Los residentes de SDE están hartos de la impunidad. Quieren ver acciones concretas, no solo operativos que terminan en liberaciones. La lucha contra las drogas no es un juego de niños, es una guerra que se libra en nuestras calles, en nuestros hogares.
La DNCD ha hecho su trabajo, desmantelando estas plantaciones. Pero si la justicia no acompaña con sentencias firmes, todo el esfuerzo se va por la borda. Es como llenar un cubo con un hoyo. El esfuerzo es inmenso, pero el resultado es nulo.
La gente exige que el Ministerio Público no se quede de brazos cruzados. Hay que apelar esa decisión, buscar los fallos, garantizar que la ley se cumpla sin importar quién sea el acusado. La seguridad de SDE depende de ello.
¿Va a SDE Despega de verdad, o vamos a seguir con el miedo de que el narco siga campante por las calles de Los Mina? La comunidad espera respuestas, y sobre todo, espera justicia real. Esto no puede quedarse así en Abril 2026.