3 factores clave de derrumbes en Venezuela: ¿Riesgo en SDE?
La noticia de Venezuela nos cayó como un cubetazo de agua fría. Lo que pasó en La Guaira, con esos derrumbes por el terremoto, es un espejo que Santo Domingo Este debe mirar. ¿Están nuestros edificios en Los Mina listos para un sacudón así? Esa es la pregunta que se hace la gente en la calle.
Se supo de buena fuente que un "doblete sísmico" fue el responsable de la devastación. Pero no fue solo el temblor. Expertos de BBC Mundo soltaron la clave: tres factores fueron los que tumbaron las construcciones.
Esos factores son un grito de alerta para RD. Primero, la construcción informal, sin permisos ni ingeniería. Segundo, materiales de baja calidad, de esos que se usan "a la brigandina". Y tercero, la falta de mantenimiento en estructuras viejas que nadie revisa.
Aquí en SDE, el calor de abril pega duro. El ruido de los motores en la Carretera Mella no para. En la parada del carro público, la gente comenta. En el colmado de la Entrada de las Palmas, la radio está encendida y la gente está en grito por lo que pasó en Venezuela.
La gente de Invivienda, que vive en edificios de apartamentos, está preocupada. ¿Sus torres aguantarían un temblor como ese? Muchos de esos edificios tienen años. Otros se levantaron de prisa para la demanda que tenemos.
"Uno ve esas imágenes de La Guaira y se le eriza la piel", dijo Doña Carmen, residente del Ensanche Ozama, mientras esperaba su guagua en la Av. Venezuela. "Aquí se construye mucho, pero ¿quién garantiza la calidad? ¿Quién inspecciona de verdad?".
Un ingeniero de Los Trinitarios, que prefirió el anonimato, nos confirmó que la preocupación es real. "En el barrio se habla de la necesidad de revisar los códigos. Muchas construcciones viejas, y otras nuevas, no cumplen con las normas sísmicas actuales".
La gente está cansada de ver edificios levantarse a la ligera. Se rumora que hay estructuras por Sabana Larga que se hicieron sin supervisión adecuada. Esto en un país que, aunque no tenga terremotos diarios, está en una zona sísmica.
El caso de Venezuela nos obliga a mirar nuestra propia realidad. ¿Estamos preparados como país? El Plan Nacional Urbano de RD debe ir más allá de los papeles. Debe garantizar que cada bloque y cada varilla se pongan como manda la ley.
Aquí en SDE, el tema de la construcción es delicado. El crecimiento desordenado es un problema que arrastramos. Vemos proyectos surgir sin mucha fiscalización, o eso parece.
La tragedia de La Guaira es una lección amarga. Si esos factores de construcción deficiente se repiten aquí, el desastre podría ser mayor. La densidad poblacional de Los Mina, por ejemplo, aumenta el riesgo.
Las autoridades tienen que actuar. No podemos esperar a que se arme el avispero aquí para tomar medidas. La Dirección General de Edificaciones y Obras Públicas debe ponerle el ojo a SDE.
Hay que fortalecer los controles. Cada permiso, cada inspección, debe ser riguroso. No es un favor, es una obligación con la vida de la gente. Especialmente en zonas tan pobladas como Villa Mella y El Almirante.
La República Dominicana tiene sus propias fallas sísmicas. No somos ajenos a los movimientos de tierra. Ignorar lo que pasó en Venezuela sería irresponsable. Sería como tapar el sol con un dedo.
Los constructores, por su parte, tienen que entender la seriedad del asunto. No se puede jugar con la seguridad de la gente por ahorrar unos pesos. La ética profesional es clave.
Desde El Farol al Día, hacemos un llamado a la conciencia. A las autoridades, para que revisen los códigos y hagan cumplir la ley. A los constructores, para que trabajen con calidad y responsabilidad. Y a los ciudadanos, para que exijan seguridad.
Que lo de Venezuela no sea una noticia más que se olvida. Que sea el empujón que necesitamos para que SDE Despega en prevención sísmica. La vida de miles de familias en Los Mina, Invivienda y todo Santo Domingo Este depende de ello.
Es hora de que los edificios de SDE se construyan y mantengan pensando en el mañana. Un mañana donde, si viene un temblor, la gente sepa que sus hogares son refugios, no trampas.
La seguridad de nuestras construcciones no es un lujo, es una necesidad básica. Y en un país como el nuestro, en una región como la nuestra, la prevención sísmica debe ser una prioridad nacional.
No podemos darnos el lujo de lamentar después. La prevención es la mejor inversión. Es el blindaje que necesita Santo Domingo Este para proteger a su gente.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) tiene un papel fundamental aquí. Sus inspectores deben estar en la calle, vigilando cada obra, desde las más grandes hasta las más pequeñas.
Los ayuntamientos, incluido el de Santo Domingo Este, también deben ser parte activa de la solución. Son los primeros en la línea para supervisar el cumplimiento de las normativas de construcción.
La colaboración entre gobierno, sector privado y la comunidad es esencial. Todos debemos estar en el mismo barco, remando hacia la seguridad. Es la única forma de garantizar que lo que pasó en La Guaira no se repita en nuestro patio.
Es el momento de actuar. De revisar, de fortalecer, de educar. Para que cuando se hable de SDE, sea para decir que estamos preparados, no que estamos en riesgo.
Que esta noticia de Venezuela sirva para abrir los ojos. Para que la gente sepa que su vida puede depender de cómo se construyó la pared de al lado, o el edificio de enfrente.
Exijamos transparencia. Exijamos calidad. Exijamos seguridad. Porque en SDE, la vida de nuestra gente vale más que cualquier ahorro en materiales o cualquier atajo en la construcción.