125,715 Empresas Formales: ¿Más Empleos en Los Mina?
Se armó el avispero con los números que soltó la Oficina Nacional de Estadística (ONE) hace poco. Resulta que República Dominicana ya tiene 125,715 empresas formales.
Ese dato, a primera vista, suena como música para los oídos. Hablamos de más de 2.5 millones de empleos formales registrados en todo el país.
Pero aquí en Santo Domingo Este, la gente de Los Mina, Invivienda y la Charles de Gaulle se pregunta: ¿y a nosotros cuándo nos toca ese progreso de verdad?
Porque una cosa es lo que dicen los papeles, los informes oficiales, y otra muy diferente es lo que se vive en la calle, en la paila diaria de la gente.
Desde hace rato se viene hablando de que la economía dominicana es un toro desbocado. Que el país está creciendo más que en cualquier otro lado de América Latina.
Los periódicos grandes siempre lo publican, que el Producto Interno Bruto (PIB) sube y que somos líderes regionales. Es un orgullo nacional, no hay duda de eso.
Pero aquí en SDE, en el barrio, muchos ven ese crecimiento como si fuera una guagua que pasa de largo por la Charles de Gaulle, sin siquiera parar en la esquina de Los Trinitarios.
La gente siente que ese progreso se queda en los centros comerciales nuevos o en las torres de lujo. Bien lejos de la realidad y las necesidades del día a día.
El informe de la ONE, el famoso Directorio y Demografía Empresarial Formal (DyDEF) 2025, confirmó que el país sumó un 4.5% más de empresas que el año anterior.
Son 125,715 negocios que, se supone, están pagando sus impuestos, cumpliendo la ley y, lo más importante, dando trabajo decente a la gente.
En zonas como la Avenida Venezuela o la Carretera Mella, se ven nuevos locales, plazas que abren. Pero la pregunta clave es: ¿cuántos de esos empleos llegan de verdad a la gente de Ensanche Ozama o Sabana Larga?
¿Son trabajos con salarios justos, con seguro médico, con todos los beneficios que uno espera de un empleo formal? O son más de lo mismo, con sueldos que apenas rinden para nada.
Bajo el sol bravo de abril de 2026, con el ruido constante de los motores y los carros públicos atestados por la Avenida Charles de Gaulle, la conversación en el colmado de la Entrada de las Palmas siempre es la misma: "¿Dónde está la paila?".
El calor aprieta, y con él, la presión del bolsillo. La gente se guaya la tuerca día y noche, buscando la forma de echar pa'lante, de que la comida no falte en la mesa.
Pero la realidad es que la carne de cerdo sigue disparada, el café por las nubes y los alquileres en Los Mina no dan tregua. Entonces, ¿de qué sirve tanto número si la vida sigue cara?
En Invivienda, por ejemplo, donde muchas familias dependen del comercio informal o de trabajos de 'busconeo', el tema de las empresas formales es un arma de doble filo.
Sí, más empresas pueden significar más servicios cerca, más opciones de productos. Pero si los salarios no suben al mismo ritmo que los precios de la canasta básica, el bolsillo sigue apretado.
Los residentes de Invivienda dicen que necesitan oportunidades de verdad. Trabajos estables, con beneficios y seguros que les den tranquilidad. No solo un empleo para salir del paso.
"Yo escucho eso de los millones de empleos y me pregunto si es en otro país", dijo Juana, vendedora de frituras en Los Mina, con la voz cansada por el ajetreo diario.
"Aquí en el barrio, si no te guayas la tuerca, no comes. Esos trabajos formales son para los que tienen conexiones o estudios que uno no pudo pagar". Es la voz de la experiencia de la calle.
Otro vecino de Los Trinitarios, Carlos, un albañil con años en el oficio, comentó mientras esperaba un concho en la esquina: "Lo que queremos es que esos números se sientan en la nevera, que no sea solo cuento de gobierno. Que la economía crezca para todos de verdad".
En Sabana Perdida, la gente también está en grito. Ven que el país avanza, que los reportes son positivos, pero sienten que su progreso personal se estanca. Quieren ver reflejado ese crecimiento en sus bolsillos.
Se supo de buena fuente que en Villa Mella, muchos jóvenes, a pesar de tener alguna preparación técnica o profesional, se ven obligados a trabajar en lo que aparezca. Porque las plazas formales, las buenas, son escasas y competidas.
Este crecimiento empresarial que muestra la ONE es, sin duda, un dato positivo para la imagen de República Dominicana a nivel internacional. Nos venden como un país próspero y en constante desarrollo.
Se proyecta una imagen de una economía robusta, atractiva para la inversión extranjera. Eso es bueno para el país en general, para el macro, como dicen los economistas.
Pero la realidad es que el desafío mayor está en cómo hacer que esa prosperidad baje de los grandes titulares y llegue a cada esquina, a cada hogar de Santo Domingo Este.
No basta con generar empleos. Hay que garantizar que sean empleos dignos, bien remunerados y accesibles para la gente del barrio. Con condiciones laborales justas y estabilidad.
La economía de RD es fuerte, sí. Pero la gente de a pie en El Almirante y Los Mina sigue luchando contra los precios altos y la falta de oportunidades concretas y tangibles.
Los vecinos del sector están atentos. Quieren ver si este crecimiento de empresas se traduce en menos estrés al final de la quincena. Si la vida se pone un chin más suave.
La pregunta del millón sigue siendo: ¿cómo se asegura que este boom de empresas y empleos formales impulse un verdadero "SDE Despega" para todos los que vivimos aquí, sin dejar a nadie atrás?
Los barrios de Santo Domingo Este esperan que las autoridades pongan los ojos en la gente de a pie, en las necesidades reales que se viven en cada casa, en cada callejón.
Porque de nada vale que el país crezca en los números si la barriga del vecino sigue vacía, si los muchachos no tienen una oportunidad clara para salir adelante.
Hay que empujar para que esos números se traduzcan en más comida en la mesa, mejor educación para los hijos y un futuro más seguro para los nuestros. ¡A seguir vigilando, SDE!
El Farol al Día seguirá alumbrando cada rincón, para que la verdad llegue sin rodeos a Invivienda, a Charles de Gaulle y a cada familia de Santo Domingo Este. ¡No se duerman! Que la lucha por una vida mejor es de todos.